¿Cómo proteger los diseños industriales?

El autor de un diseño, sea cual sea el objeto en que recaiga (moda, mobiliario urbano, joyería, etc…) debe saber que existen distintas modalidades para su protección y algunas recomendaciones a seguir para lograr que todo su esfuerzo creador no caiga en saco roto o sea aprovechado indebidamente por un tercero.

De un lado, la normativa sobre Diseño permite registrar aquellas creaciones formales que presenten novedad y carácter singular respecto de aquello que ya ha sido divulgado con anterioridad. Si un diseño presenta a priori tales caracteres, será altamente recomendable proceder a su registro ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (como diseño nacional) o ante la EUIPO (como diseño comunitario). Con ello se obtiene un derecho de exclusiva durante un máximo de 25 años que permite prohibir a cualquier tercero la fabricación o comercialización de un diseño que produzca la misma impresión general, y en su caso obtener una indemnización.

*Recomendación. La propia divulgación que el autor (o un tercero autorizado) pueda realizar de su diseño en el mercado durante el año anterior a su solicitud de registro no afectará a su novedad ni carácter singular, pero una divulgación anterior a ese año de gracia sí tendría su relevancia pues podría invalidar su registro, si un tercero lo detecta. Ignorar esto (que es bastante frecuente) puede representar perder toda posibilidad de obtener protección del diseño para el que tanto tiempo y esfuerzo se ha invertido, y dejar que se beneficien de ello los competidores. Hay que asegurarse, pues, no sobrepasar ese año de gracia.

La normativa sobre Diseños también otorga protección a los diseños no registrados, si bien sólo durante 3 años desde su divulgación, y frente a las copias. Está pensada para aquellos diseños de vida efímera (como los de la moda).

De otro lado, si su diseño reúne cierta “altura creativa”, cabrá la posibilidad de que se le reconozca su condición de obra plástica original protegible por la Ley de Propiedad intelectual, y se le otorgue la protección que dicha Ley reconoce a los autores (o cesionarios) frente a aquellas reproducciones o transformaciones inconsentidas de su diseño. El derecho reconocido a los autores nace por el sólo hecho de la creación, y dura toda la vida del autor y 70 años después de su muerte. No obstante, el hecho de que no exista la necesidad de registro puede ocasionar determinados problemas de prueba a la hora de hacer valer tal derecho en una reclamación judicial o extrajudicial.

*Recomendación. Siempre es aconsejable dejar constancia de forma fehaciente de la autoría y la fecha y proceso de creación del diseño, para lo que existen distintas vías: depósitos notariales, auto-envíos de burofaxes o de correos electrónicos mediante sistemas de certificación electrónica (del tipo e-Evidence).

Por último, si el diseño no está protegido ni por la normativa del diseño ni por la de Propiedad intelectual, debe saber que nuestro sistema parte del principio de libre imitación, si bien en algunas ocasiones se podrá recurrir a la Ley de Competencia Desleal para impedir determinados actos de imitación o de aprovechamiento de la reputación ajena desleales, que lo serán cuando concurran determinadas circunstancias que se deberán analizar en cada caso.

Siempre es recomendable recabar información y asesoramiento por especialistas, para definir la mejor estrategia de protección y no dar pasos en falso.

 

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